Bioq. Araceli V. Depetris – Esp. Bacteriología Clínica y maestra de Mindfulness, difusión de Psiconeuroendocrinoinmunología , CURSO Mindfulness y Salud
Desde hace más de dos mil años, se viene sosteniendo que la meditación puede reportar una amplia gama de beneficios al cuerpo, mente y espíritu. Recientemente la comunidad científica ha empezado a desvelar numerosos cambios que se producen al estar meditando, como por ejemplo una disminución de las hormonas del estrés, incremento de marcadores biológicos asociados a la relajación física, aumento de la concentración, memoria, claridad mental y sensación de paz, desarrollo de autocompasión, empatía y cambios en la estructura cerebral: neuroplasticidad.
En los últimos siglos, Occidente se ha alejado aún más de prácticas espirituales y del desarrollo consciente, al respecto la educación y la medicina han sido portadores de mensajes limitantes. La Medicina Occidental basada en la enfermedad y se ha alejado de la salud y el bienestar integral, las corrientes educativas centradas en la transmisión de información como proceso alejado de la reflexión ha olvidado el desarrollo de la inteligencia emocional y de la educación espiritual, el desconocimiento de la importancia del crecimiento álmico y de la relación con el Ser Superior nos ha estancado en una mirada parcial de nuestra naturaleza limitándonos a lo físico.
Entonces la búsqueda externa ante tanto desconocimiento, se hace incesante y ávida por parte de quienes buscan respuestas más profundas, generando miedo, angustia, frustración y desorientación. El camino es abrazar nuestra naturaleza espiritual respetando nuestros pasos hacia la sanación, el bienestar y la expansión de consciencia, descubrir el poder interno que se tiene para autosanarse, gestionar las emociones, conectar con la inteligencia espiritual, desarrollarse neurobiológicamente, llegar a la esencia de cada persona, al SER y crear una vida en la que sí pueda sentirse pleno.
La Neuroplasticidad es la capacidad del cerebro de cambiar su estructura, su conectividad neuronal. El cerebro es producto de lo que somos, lo que hacemos y lo que sentimos. En el cerebro reside todo lo que una persona fue, es y puede llegar a ser, lo que ha experimentado, aprendido y memorizado, su conciencia y su metaconciencia. También residen allí sus habilidades y sus dificultades, lo que acepta y lo que rechaza, lo que ama y cómo ama, lo que está presente y lo que cree haber olvidado. Lo que va a diferenciar el cerebro de una persona, es el medio ambiente en el que se desarrolla.
La característica distintiva del cerebro es la neuroplasticidad: Se va modificando a lo largo de la vida como respuesta a las condiciones medioambientales, al aprendizaje y a las experiencias que vamos incorporando.
Se pueden crear nuevos patrones de pensamientos y nuevos hábitos de pensamientos que sostenidos durante aproximadamente 21-28 días, se generan nuevos cableados neorológicos: que llevan a nuevas conductas. Entonces, de esta manera podemos moldear nuestro cerebro de la forma que queremos para reorientar nuestra vida según las experiencias que vivamos. En lugar de repetir patrones de nuestro pasado, podemos cambiar tomando consciencia, podemos avanzar hacia un estado más elevado, podemos ser un ser humano más pleno.
Más allá de los efectos inmediatos de la meditación (calma y claridad), los practicantes también experimentan con la practica cambios en áreas del cerebro, fundamentalmente Mindfulness desarrolla la pre-corteza frontal, área principalmente involucrada en la regulación e inteligencia emocional, concentración, aprendizaje, memoria, comunicación; además desarrolla más empatía y compasión hacia uno mismo y los demás, amor incondicional y gratitud, ya que en el presente habita la ENERGÍA VITAL, UNIVERSO – DIOS. Somos fractales de este creador y la expansión de la consciencia permite esa conexión CORAZÓN – MENTE. El aclaramiento de la mente, la gestión de emociones negativas, estrés, ansiedad y cultivo de las positivas, el desarrollo de amor hacia uno mismo con el cuidado de nuestro cuerpo físico – templo lleva a un aumento de la vibración lo que favorece a la propia SALUD.
La meditación y práctica Mindfulness permite observar sin juicios los patrones negativos que nos generan sufrimientos, nuestras máscaras, apariencias y sombras, aceptándolas sin resistencias mentales con autocompasión. Se sale de la supervivencia, la rutina, el piloto automático que sólo utiliza el 5% de nuestro cerebro.
Permite conectar con un espacio que trasciende los límites de la razón, el intelecto, la materia, el tiempo, el espacio y la lógica habitual; se accede al espacio interior que se extiende las dimensiones de la consciencia y se puede tener revelaciones y descubrimientos que amplían la percepción, sanan y transforman, dónde se abre un mundo de infinitas posibilidades, donde se crece, se evoluciona; permite que te reconozcas como parte de una gran consciencia – unidad, que es la naturaleza espiritual y vivas desde el Ser, tu esencia.