Conocer lo que afecta a lo largo del tiempo a nuestra biólogía, debería ser una forma de juego, desde el jardín. Tanto se habla de emociones bien gestionadas, pero comprender que todo comienza en la percepción, que trae un pensamiento y la liberación de un químico en el cuerpo, como el cortisol y noradrenalina, entre tantos que se liberan con cada emoción; tal vez se prestaría más atención a lo que se siente. Cuando se tiene un conocimiento fino de las sensaciones del cuerpo, un autoconocimiento, se puede regular la intensidad y el tiempo que dura cada una de las emociones, y así; lo que se denomina inteligencia emocional, donde aquí, la respiración consciente es clave. Empieza por observar los pensamientos y abrirse a una percepción del medio ambiente más amplificada puede resolver y accionar desde diferentes perspectivas y ayudar a transcender dificultades, superarlas, para crear una vida más segura, próspera y pensando en el bien común, porque cuando se sale del miedo, el ego, y se comprende que estamos insertos en un todo superior, también importan todos los reinos, ya que toda la naturaleza nos permite la vida misma.

Lo que afecta en la salud son los pensamientos rumiantes, negativos y que estancan a la persona en conflictos internos en círculos interminables que vuelven al mismo punto de partida. Desde niños la aceptación de todo tal cuál es, el desarrollo de una mente compasiva, empática en el juego y ejercicio físico saludable, no competitvo en la naturaleza, desarrolla hábitos saludables. Porque no hay nada que superar más que a uno mismo, en la vida, «conócete a tí mismo»; ya lo decía Sócrates, y en la sabiduría Tolteca, la práctica de la Impecabilidad (siento, pienso, hago) se llegaba observándose todo el tiempo. Desde niños también es fundamental la nutrición consciente escuchando el cuerpo, rica en energía vital, colores, lo que cortamos de la tierra y árboles de la forma más natural posible, lleva a no crear adicciones innecesarias en el crecimiento y desarrollo de la primera infancia. Naturaleza para comprender y sentir que la información, no siempre es necesaria en el aula y pizarrón sino que toda la creación es abundante, nos enseña: como «los pájaros a la mañana buscando el sol»; tomar sol a la mañana, respirar conscientemente es un antiinflamatorio natural, fuente de vitamina D y relajante del sistema nervioso.

Nunca está demás recordar que lo otro que nos nutre es los lazos afectivos, dónde en la primera familia, hay vínculos que venimos a aprender el amor incondicional, un amor que es justo, adulto, no manipulable que da espacio. Revisar esos vínculos, romperlos para desde le diálogo coherente y amoroso podamos reconstruir vínculos más saluble es uno de los pendientes de cada ser humano, siempre es por el «más alto bien evolutivo de uno y todos los involucrados», esto quiere decir que aunque incomode, y nos saque de la zona de confort, y aún sabiendo que el otro no depende de nosotros cambiar, poner en palabras la incomodidad es hacerle evidenciar, ponerlo en consciencia que está en un error, por ejemplo. En nuestra biología, la célula que crece sin respetar la nutrición ni el espacio de las demás, se denomina cancer y todo lo que no resolvemos en la primera familia, sigue apareciendo en los mismos patrones en la pareja, trabajo hasta que cada patrón, espejo nos genera paz.